Comencé la psicoterapia con Sofía cuando tenía alrededor de 4 meses de gestación, que no había sido planificada, ni venía de la mano de una relación de pareja estable. Aunque ya tenía 36 años, mi vivencia era como ser una adolescente que si bien veía la opción de ser madre como una posibilidad, ahora estaba gestando "por error",  por lo tanto, no era una noticia feliz, y así quedaba claro cada vez que lo develaba a algún familia o amig@.


Fue así que poco a poco pude conectar más con el amor a mi bebé y con el agradecimiento por la oportunidad de ser madre, gracias a la aceptación, contención, dulzura y empatía que manifestó Sofía desde el comienzo, ayudando además a que yo pudiera re-conectar con mi fortaleza y poder femenino.

 

Agradezco el amor con que realiza su quehacer, el enfoque donde involucra la visión holística del ser humano, dando espacio a la espiritualidad y a lo más concreto, y también el hermoso espacio terapéutico en medio de un jardín maravilloso, donde yo siento que ya se inicia la sesión al sólo caminar a través de él.

Agradezco a la vida haberme dado la oportunidad de conocer a Sofía. Ella fue mi apoyo en uno de los momentos mas difíciles de la vida, luego de un parto no respetado, estrés post traumático y depresión post parto. Me acompañó y me ayudó a ver la maternidad como un regalo maravilloso, permitiéndome disfrutar a mi bebé.

 

Con ella descubrí que la salud mental de la mujer debe ser tratada por especialistas en ella, que no todos los profesionales están preparados para abordar a la mujer con una mirada integral, respetando los tiempos personales, entregando contención y amor, como lo hace Sofía.

Casa Natal nos entregó la oportunidad para poder comunicarnos en un espacio más imparcial, en donde aprendimos a dialogar, de una forma mucho más constructiva y colaborativa, no enfrentándonos de manera constante.


Paula nos ayudó entregándonos herramientas para poder sentar bases que nos permitieron enfrentarnos a la idea de la paternidad y maternidad de forma diferente. Pudimos revisar qué cosas podían estar interfiriendo en nosotros, ya fuesen las expectativas respecto al otro, embarazo, parto, etc. para poder bajarlas a la realidad y encontrar un punto medio ahí también.

 

En el fondo sentimos que pudimos ir trabajando distintos temas que de una forma u otra nos aportaron hoy en día para sentirnos más preparados como padres para el desafío que significa el traer al mundo un nuevo ser.

Conocí a Sofía, pocos días después de haber sufrido una pérdida de 8 semanas de gestación, y que nos había significado más de dos años de búsqueda y tratamientos de fertilidad.

 

Estaba destrozada, cansada, desilusionada y con mucha angustia por un proceso de mucho dolor y sacrificio. Desde que la conocí, mi vida volvió a tomar sentido, y comencé un viaje de “autogestación”que me ha permitido sanar muchas heridas profundas del pasado, junto con dar a luz muchos aspectos que no había visto en mí. A más de un año de la pérdida, y aún sin poder embarazarme otra vez, siento que no podría estar de pie, sin Sofía acompañándome en este camino de crecimiento y autocuidado.

Cuando comenzó nuestro proceso de embarazo, sentimos que el sistema medico formal no satisfacía nuestras expectativas, este no acepta fácilmente una mirada consciente del embarazo, con todas sus aristas físicas y emocionales y tampoco logra brindar toda la contención que se requiere en el proceso.

 

Por eso recurrimos a Sofía, en busca de apoyo físico y emocional para el embarazo y parto, y preparándonos de manera consciente para lo que se nos venía por delante. 

 

Ella nos brindó todo su conocimiento y las herramientas para que atravesáramos la experiencia de la manera más placentera y amorosa posible. Nos  brindó un acompañamiento continuo durante todo el embarazo, trabajo de parto y postparto. Nos informó y entregó recursos para cada una de las etapa... la sentimos como una guía amorosa, en un espacio completamente conocido por ella, desde el cariño, el conocimiento y la contención.

Estoy super convencida que todo el tiempo, el esfuerzo dedicado a la preparación del parto natural valió la pena, porque te prepara como mujer para vivir de modo consciente la experiencia de dar a luz, en lugar de que tu dependas del médico y de las enfermeras. Está el doctor ahí como un factor muy importante, pero es un asistente, no es él el protagonista.

El apego, eso no se me va a olvidar nunca, y sólo por eso ya valió la pena. Vale la pena prepararse para enfrentar el dolor en forma serena y consciente.

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