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El tacto, el primer lenguaje de amor.

Por Tania Centeno.


Habrás notado que la interacción entre los padres y sus bebés de pocos días de nacidos es predominantemente a través del contacto físico. En casi todas las labores de cuidado de un bebé está presente el tacto. De manera instintiva al sostener un bebé en brazos hay una tendencia natural a acariciar partes de su cuerpo, y es que las caricias y el contacto físico representan casi por excelencia la mejor manera de expresar afecto.



Masajear a los bebés es una práctica a la que recurren muchos padres y les resulta útil no sólo para expresar su amor sino para brindarles un estado de confort. Sin embargo, esto no es un práctica nueva, es una tradición muy antigua que se remonta a la India, y se atribuye su popularidad en gran parte al médico obstetra francés Frederick Leboyer, quien es referencia indispensable entre los que estamos en el área perinatal, pues fue unos de los precursores de la promoción de un parto sin violencia y defensor del bienestar de los bebés desde el nacimiento. También se ha sistematizado la enseñanza del masaje gracias al programa creado por Vimala McClure fundadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil (IAIM) por sus siglas en inglés.


El masaje y sus efectos han despertado también el interés en el área de la investigación médica: hay evidencia de que el hacer masaje a los bebés se favorece el apego y se mejora la calidad del vínculo; sirve como herramienta de intervención temprana y estimula el desarrollo; mejora el estado de ánimo de las madres; eleva la seguridad en los padres, entre otros hallazgos importantes, y en general los padres y madres que participan de la experiencia de hacer masaje a sus bebés reportan experiencias positivas.

Gracias en parte al estudio en el área, además de fortalecer el vínculo, se podrían enumerar otros tantos beneficios de hacer masaje a tu bebé, como por ejemplo:

- Brindar un estado de relajación que ayuda a tu bebé a dormir mejor y reducir el estrés que le puede producir estar diariamente sometido a experiencias nuevas y desafiantes.

- Aliviar malestares como gases, cólicos o estreñimiento que pueden aparecer ante cambios en la alimentación.

- Estimular órganos y sistemas relacionados con cada parte del cuerpo masajeada.

- Estimular la percepción a través de todos los sentidos involucrados al momento del masaje.

- Fortalecer el sistema inmunológico y favorecer el desarrollo nervioso y psicomotor de tu bebé.

- Favorecer las habilidades comunicativas tanto verbales como no verbales entre mamá-papá bebé.

- Fortalecer la calidad de la relación y mejorar el estado de ánimo y el autoestima de los padres, pues cuanto más masajeas a tu bebé más conoces sus reacciones y sabes cómo atender sus necesidades, lo que te brinda mayor seguridad como cuidador y sobre todo disminuye posibles sentimientos de culpa.


Nuestra invitación es a que te animes a aprender y a incorporar esta práctica en tus rutinas de cuidado, de esa manera podrás disfrutar de los beneficios que tiene hacer masaje no sólo a corto sino a largo plazo. Para hacerlo sólo necesitas tus manos y a través de ellas enseñar a tu bebé el mejor lenguaje de amor.



Tania Centeno es Psicóloga con formación y experiencia clínica, Psicología Perinatal. Instructora Certificada en Masaje Infantil por la Asociación Internacional de Masaje Infantil.

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