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Trastorno afectivo bipolar durante el embarazo y post parto

Por Anita Mussalem | Psiquiatra Perinatal Casa Natal

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que afecta hombres y mujeres en todo el mundo. Es una alteración del estado de ánimo que se caracteriza por la presencia de episodios depresivos (períodos de ánimo bajo, tristeza y pérdida de la capacidad de disfrute) y períodos maníacos o hipomaniacos (períodos en que hay grados variables de aumento de energía, exaltación y euforia).


Es una enfermedad crónica con un curso en fases y recurrente, que debe ser diagnóstica oportunamente debido a que limita la funcionalidad del paciente, afecta la calidad de vida individual y familiar, implica una enorme carga socioeconómica y está asociada a una alta morbilidad (cantidad de personas que se enferman en un período de tiempo determinado en relación con el total de la población) y mortalidad si ésta no es tratada.

Se estima que a nivel mundial el trastorno bipolar presenta una prevalencia de 2.4%. Estudios nacionales muestran una prevalencia de un 2.2% en la población chilena, siendo un 2.5% en mujeres y 1.8% en los hombres.

En el caso de la mujer puede aparecer durante el embarazo o post parto o haber debutado antes y presentar una recaída durante alguno de estos períodos. Las recaídas pueden ser depresivas, maniacas o hipomaniacas o también cursar como episodios mixtos (fases con síntomas depresivos y maníacos al mismo tiempo).


Los episodios de descompensación durante el período perinatal pueden llegar a ser muy graves ocasionando cuadros psicóticos, lo que constituye una urgencia psiquiátrica en un momento tan importante en la vida de una mujer, su bebé y su familia.


Tener el diagnóstico de bipolaridad, antecedentes de algún episodio durante un embarazo previo o post parto y tener antecedentes familiares de trastorno bipolar, son algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de tener un episodio durante este período. Es por esto que sobre todo aquellas mujeres en que hay alguno de estos antecedentes, tanto la propia mujer como su entorno cercano deben estar muy atentos y preparados para reconocer síntomas precoces de alguna recaída. Es por esto que la psicoeducación a la mujer y a su familia, es una tarea que cobra particular importancia en este período.

Es muy importante primero que nada que en una mujer que tiene el diagnóstico de bipolaridad, la maternidad sea algo pensado, planificado, discutido y preparado en conjunto entre la propia paciente, su pareja y/o familia y el psiquiatra tratante. El tratamiento de un trastorno bipolar necesariamente se realiza con psicofármacos e idealmente debiera también tratarse con psicoterapia al menos en algunos períodos o en momentos de crisis. En el período de preconcepción, embarazo y puerperio, la psicoterapia y la psicoeducación como hemos mencionado antes, se hacen fundamentales como parte del manejo y tratamiento ya que tienen un objetivo preventivo y terapéutico al mismo tiempo. En cualquier mujer estos períodos son altamente sensibles y pueden ser muy estresantes también si se suman factores adversos psicosociales, dificultades de pareja, infertilidad, duelos gestacionales o neonatales previos, complicaciones médicas obstétricas u otras complicaciones médicas. Por lo que la psicoterapia constituye un apoyo y contención muy valiosa.


Como es sabido idealmente y cuando la estabilidad de la mujer lo permite; debe concebirse el embarazo y mantenerse el primer trimestre de gestación sin el uso de psicofármacos. Sin embargo, si el riesgo y la gravedad del cuadro, no lo hacen posible, debe optarse por cambiar o mantener la medicación, de acuerdo con las características de cada caso, eligiendo los medicamentos más idóneos posibles. Junto con esto se debe indicar el uso de ácido fólico en dosis de 5 mg al día desde dos meses antes del embarazo y hasta por tres meses luego de la concepción, para reducir el riesgo de la aparición de malformaciones del tubo neural. En caso de suspenderse el tratamiento farmacológico, deben realizarse controles psiquiátricos más frecuentes, mantener sesiones psicológicas regulares y reforzar constantemente con psicoeducación para maximizar las medidas de autocuidado de esa mujer y la detección precoz de cualquier síntoma.


Varios esquemas psicofarmacológicos actualmente se consideran compatibles con la lactancia materna y debe evaluarse caso a caso.


La hospitalización de la mujer, ya sea en forma diurna o completa, puede ser una alternativa que brinda protección y seguridad cuando no existe la red de apoyo o supervisión suficiente, el manejo ambulatorio es muy complejo, no hay posibilidades de tener controles periódicos frecuentes o la severidad del cuadro lo amerita por ejemplo por la presencia de ideas suicidas propias y/o extendidas al bebé severas o persistentes.

El Rol del padre, pareja o figura significativa más cercana es crucial durante la gestación y puerperio, no sólo por lo que hemos explicado anteriormente, sino también porque en el post parto es fundamental para la mantención de la alimentación nocturna del bebé y así asegurar las horas de sueño necesarias que ayudan a mantener la estabilidad anímica de esa madre, ya que se sabe que un factor gatillante importante de recaídas en el trastorno bipolar, es justamente la privación de sueño.

A modo de resumen:
Es muy importante saber que el trastorno bipolar es un trastorno mental severo que puede debutar o reaparecer durante la gestación o el postparto.
El trastorno bipolar es una enfermedad crónica que requiere tratamiento y controles permanentes.
Es un trastorno que debe involucrar tanto a la propia mujer como a su entorno más cercano.
Es una condición que puede llegar a tener descompensaciones muy severas, como llegar a desarrollar un episodio psicótico o a cometer suicidio.
Es fundamental planificar cada embarazo y contar con un equipo tratante (psiquiatra y psicoterapeuta) disponibles.
Se debe evaluar el manejo y tipo de tratamiento a seguir de acuerdo a las características específicas de cada caso.

Los siguientes síntomas pueden estar presentes en un episodio depresivo:

  • Sentimientos de intensa tristeza, desgano o vacío

  • Falta de energía

  • Angustia

  • Aumento de la sensibilidad o tendencia al llanto

  • Dificultad para experimentar placer en actividades que antes si eran placenteras

  • Alteraciones del sueño; ya sea insomnio o somnolencia

  • Sentimientos de culpa o baja de la autoestima

  • Dificultades para concentrarse

  • Pensamientos de muerte

Si crees que has presentado varios de éstos al mismo tiempo, durante al menos 2 semanas, es importante que consultes.

Los siguientes síntomas pueden estar presentes en un episodio maníaco o hipomaníaco:

  • Aumento de la actividad intencionada

  • Irritabilidad

  • Sensación de euforia o aumento del ánimo

  • Verborrea (tendencia a hablar en exceso)

  • Taquilalia (hablar más rápido de lo habitual)

  • Taquipsiquia(aumento de la velocidad del pensamiento

  • Aumento de sociabilidad

  • Sentimientos de grandiosidad

  • Dificultad para prestar atención

  • Desinhibición social

  • Búsqueda excesiva de actividades placenteras, por ejemplo, gastos innecesarios y exagerados, actividad sexual con desconocidos y sin protección, conducir un auto de forma imprudente, etc.

A veces presencia de síntomas psicóticos como delirios (ideas inhabituales con certeza incorregible que guían la conducta, como por ejemplo creerse alguien con poderes muy especiales o creerse un enviado Dios, etc.) o alucinaciones (escucha, ve, o siente cosas que no son reales)

Si crees que has presentado varios de éstos al mismo tiempo, durante al menos 4 días, es importante que consultes.




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